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Declaración de Fe

Ministerio Pura Gracia, nuestra Declaración de Fe, es un resumen ordenado de aquello que creemos y confesamos a la luz de la Biblia, la Palabra "Pura e Inalterable" de Dios. No se trata de ideas humanas ni de tradiciones religiosas, sino de verdades fundamentadas en las Escrituras.

Quién es Dios, quién es Jesucristo, cómo el ser humano puede ser salvo, cuál es el papel del Espíritu Santo, qué es la Iglesia y qué nos enseña la profecía bíblica sobre el futuro, el juicio final y los cielos nuevos y tierra nueva. Nuestro deseo es que este contenido sirva para dar claridad doctrinal, fortalecer tu fe en Cristo y ayudarte a discernir, a la luz de la Palabra, los tiempos en que vivimos.

Creemos en:

1. La veracidad e inspiración de la Biblia

Creemos que la Biblia es la Palabra de Dios, inspirada por el Espíritu Santo en todas sus partes. Reconocemos como Escritura el Antiguo y el Nuevo Testamento, excluyendo los libros apócrifos. La Escritura es infalible y es la máxima autoridad en materia de fe, doctrina y conducta cristiana (2 Timoteo 3:16; 2 Pedro 1:19-21).

2. En un solo Dios 

Creemos en un solo Dios verdadero, eterno y todopoderoso, Creador de todas las cosas visibles e invisibles. Este único Dios se ha revelado en tres Personas distintas pero de una misma esencia: el Padre (Elohim), el Hijo (Yeshua/Jesucristo) y el Espíritu Santo. Esta verdad es conocida como la Trinidad (Deuteronomio 6:4; Mateo 28:19; 2 Corintios 13:14; Isaías 6:3; Mateo 3:16-17).

3. Jesucristo: persona y naturaleza

Creemos que Jesucristo es mismo Dios manifestado en carne; verdadero Dios y verdadero hombre. En Él se unen, sin confundirse, la naturaleza Divina y la naturaleza humana. Fue enviado por el Padre para ser el Salvador del mundo (Juan 1:1; Romanos 9:5; Colosenses 2:9; Tito 2:13; 1 Timoteo 2:5-6; Filipenses 2:5-8; Apocalipsis 1:17-18).

4. El nacimiento virginal de Cristo

Creemos que Jesús nació de María, una virgen, quien concibió por obra del Espíritu Santo, cumpliendo así las profecías mesiánicas del Antiguo Testamento (Isaías 7:14; Mateo 1:20).

5. La obra redentora de Jesucristo

Cristo
Creemos que Jesucristo murió voluntariamente en la cruz, movido por el amor del Padre y por amor a la humanidad. Fue sepultado y resucitó corporalmente al tercer día, conforme a las Escrituras. En la cruz llevó sobre sí nuestros pecados, de modo que el perdón se hace efectivo cuando la persona se arrepiente, cree en Él y recibe su obra de muerte y resurrección (Juan 3:16; Filipenses 2:8; 1 Corintios 15:3-4; Colosenses 1:20; 2:14).

6. El único camino de salvación

Creemos que Jesucristo es el único mediador entre Dios y los hombres, el único camino, la verdad y la vida. No existe otro nombre bajo el cielo dado a los hombres en el que podamos ser salvos (Hechos 4:12; Juan 14:6).

7. El hombre: creación, caída y necesidad de redención

Creemos que el hombre fue creado por Dios en estado de inocencia, pero al desobedecer cayó en pecado y quedó separado de Dios. Desde entonces, toda persona nace con una naturaleza pecaminosa y está destituida de la gloria de Dios (Romanos 3:10,23). Su única esperanza de reconciliación y vida eterna está en la obra de Jesucristo en la cruz y en su resurrección.

8. La salvación por gracia mediante la fe

Creemos que la salvación es un don de Dios, recibido por gracia y no por obras humanas. Ningún esfuerzo, mérito, religiosidad o buena obra puede ganar el perdón de Dios. La salvación se recibe cuando el pecador se arrepiente y pone su fe únicamente en Jesucristo como Señor y Salvador (Efesios 2:8-9; Romanos 6:23; Romanos 5:1; 1 Pedro 3:18; Juan 3:3).

9. El nuevo nacimiento y la adopción como hijos de Dios

Creemos que quien recibe a Jesucristo por la fe nace de nuevo y es hecho hijo de Dios por adopción. El Espíritu Santo da testimonio en el corazón del creyente de esta nueva relación con el Padre (Juan 1:12; 1 Juan 3:2; Romanos 8:15-16; 5:19). A partir de ese momento, el creyente es llamado a vivir una vida nueva, recta y santa.

10. El bautismo en agua

Creemos en el bautismo en agua por inmersión como ordenanza del Señor para todos los que han creído. Se realiza en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, como testimonio público de la fe en Jesucristo y de la unión con Él en su muerte y resurrección (Marcos 16:16; Hechos 2:41; 8:36; 19:5).

11. La santificación del creyente

Creemos que la santificación es, al mismo tiempo, una posición que el creyente recibe en Cristo y un proceso continuo de crecimiento espiritual. El cristiano es llamado a apartarse de la mundanalidad y consagrarse a Dios, buscando vivir en pureza mediante la ayuda del Espíritu Santo (1 Corintios 1:2; Juan 15:5). Una fe que no produce fruto y transformación es una fe muerta, ajena a la fe viva que viene de Dios.

12. El bautismo en el Espíritu Santo

Creemos que el bautismo en el Espíritu Santo es una experiencia distinta de la conversión y posterior al nuevo nacimiento. Se otorga para capacitar al creyente con poder para el servicio y el testimonio, especialmente en la predicación del evangelio. Una evidencia inicial de esta experiencia es el hablar en otras lenguas según la dirección del Espíritu Santo.

13. La sanidad divina

Creemos que Dios sigue obrando sanidad en respuesta a la oración de fe. La sanidad divina forma parte de los beneficios de la obra redentora de Cristo y se manifiesta conforme a la voluntad de Dios (Jeremías 30:17; 33:6; Ezequiel 47:8; Hechos 3:16; 1 Corintios 12:30).

14. La Iglesia: cuerpo de Cristo y su misión

La Iglesia

Creemos que la Iglesia es el Cuerpo de Cristo, compuesta por todos los creyentes nacidos del Espíritu, cuyos nombres están escritos en el libro de la vida. La Iglesia existe para adorar a Dios, anunciar el evangelio, edificar a los creyentes y servir al prójimo en amor (Mateo 16:18; Hechos 2:47; Efesios 1:22-23; 5:23-27; Colosenses 1:18,24).

Jesucristo es la Cabeza de la Iglesia. La Iglesia no es solo una organización humana, sino un organismo vivo formado por muchos miembros, cada uno con un lugar y función en el plan de Dios (Romanos 12:5; 1 Corintios 12:12).

15. Servicio, sacerdocio y mayordomía

Creemos que todos los creyentes forman parte del real sacerdocio de Cristo y son llamados a servir, orar, testificar y usar los dones que han recibido (1 Pedro 2:9-10; Apocalipsis 1:6; Hebreos 4:14). No existe una clase sacerdotal superior a los demás creyentes, excepto Jesucristo, nuestro Sumo Sacerdote.

También creemos que la mayordomía financiera es un privilegio y responsabilidad del cristiano, quien contribuye al sostenimiento y expansión de la obra de Dios mediante ofrendas, primicias y diezmos voluntarios, como expresión de obediencia y gratitud.

16. Ordenanzas: Bautismo y Cena del Señor

Reconocemos dos ordenanzas establecidas por el Señor para su Iglesia: el bautismo en agua y la Cena del Señor (Marcos 16:16; 1 Corintios 11:23-34).

Creemos que la Cena del Señor es un memorial del sacrificio de Cristo, una expresión de comunión con Él y con la Iglesia, y un anuncio de su retorno inminente. Participan de ella los creyentes que ya han sido bautizados en agua.

17. Vida de santidad

Creemos que los hijos de Dios deben llevar un estilo de vida santo, que honre a Cristo y dé buen testimonio ante el mundo. El creyente debe procurar pensamientos, palabras y acciones que glorifiquen a Dios (Filipenses 4:8; Colosenses 3:2,5).

18. Rechazo de doctrinas erróneas

Rechazamos todo sistema religioso o doctrinal que, aunque use un lenguaje cristiano, niega las verdades esenciales de la fe bíblica y produce confusión y división en el pueblo de Dios. Entre ellos se incluyen grupos como los Testigos de Jehová, La Luz del Mundo, los Mormones, la Ciencia Cristiana y otros movimientos que no se ajustan a la enseñanza histórica y bíblica del cristianismo.

19. El arrebatamiento de la Iglesia

Rapto

Creemos en el arrebatamiento de la Iglesia de Cristo. En ese momento, los muertos en Cristo resucitarán primero y luego los creyentes que estén vivos serán transformados y arrebatados con ellos para recibir al Señor en el aire. Este evento puede suceder en cualquier momento y tendrá lugar antes de la gran tribulación (1 Tesalonicenses 4:17; 1 Corintios 15:51-53).

20. La segunda venida de Cristo y el Reino Milenial

Creemos que Jesucristo volverá a la tierra en gloria, acompañado de sus santos, para juzgar a las naciones, derrotar al Anticristo y al Falso Profeta, atar a Satanás por mil años e instaurar su reino milenial desde Israel (Mateo 25:31; Apocalipsis 19:11; 20:1-4; Daniel 2:44-45).

Durante este reino milenial se cumplirá de manera plena las promesas hechas a Israel y habrá paz y justicia sobre la tierra.

21. El juicio final

Creemos que habrá un juicio ante el gran trono blanco, donde comparecerán todos aquellos cuyos nombres no estén inscritos en el libro de la vida. Estos serán lanzados al lago de fuego junto con Satanás y los ángeles caídos, donde estarán por la eternidad (Apocalipsis 20:11-15; Daniel 12:2).

22. Apocalipsis y el fin del mundo: cielos nuevos y tierra nueva

Creemos que, después del milenio y del juicio final, Dios (Elohim) hará nuevos cielos y nueva tierra, donde morará la justicia. Allí habitarán para siempre todos los hijos de Dios, sin pecado, sin dolor y sin muerte, en plena comunión con el Señor por los siglos de los siglos (Isaías 65:17; Apocalipsis 21:1-5).

Esta es nuestra esperanza bienaventurada: el cumplimiento final del plan de Dios, la restauración total de todas las cosas en Cristo y la eternidad en su presencia.

Ministerio Pura Gracia

...Gracia y Paz a todos, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo. Hermana Nm. Díaz - Ministerio Pura Gracia (MPG)


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